Del Potro se despidió ante una multitud en el Argentina Open
Juan Martín Del Potro disputó su último partido en Argentina y, posiblemente, su último encuentro como tenista profesional. Fue una noche muy emotiva en la que el resultado pasó a un segundo plano.
La carrera de Del Potro fue extraordinaria. Los números hablan por sí solos y dan cuenta lo inmensa que fue. Un título de Grand Slam (en el US Open del 2009) y 22 títulos ATP en singles. Sin embargo, no fue sólo eso. En el 2016 alcanzó la gloria al consagrarse campeón de la Copa Davis (tras la victoria en el punto decisivo de Federico Delbonis, justamente su rival en la noche de ayer). ¿Hay más? Sí, por supuesto. Entre todos los logros que alcanzó es imposible no mencionar las dos medallas de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 (bronce) y Río de Janeiro 2016 (plata).
«Me cuesta vivir con el dolor. Si lo de hoy fue la última vez me voy feliz, pero me gustaría volver a sentir esto», comentó Del Potro después del partido
Más allá de los resultados deportivos, una de las cosas que más sorprende es el respeto que consiguió de propios y extraños. A base de buenas actuaciones fue ganando cada vez más cariño. Sin embargo, como todo gran héroe de las historias, tenía un punto débil. El físico fue su talón de Aquiles y las lesiones fueron su kryptonita. Distintas operaciones, primero en las muñecas y posteriormente en su rodilla, lo fueron desgastando.

El dicho «lo que no te mata, te hace más fuerte» parecía funcionar con él. Cada vez que volvía, lo hacía con un ímpetu y unas ganas admirables. Lo mejor, es que los resultados lo acompañaban. En 2016, por ejemplo, derrotó a Novak Djokovic en la primera ronda de los Juegos Olímpicos, un resultado que muy pocos esperaban (principalmente por cómo venía jugando el número 1 del mundo). Aquel año, además, salió campeón de la Copa Davis derrotando en el camino a jugadores de gran talla como Andy Murray y Marin Cilic. Con esa conquista se ponía fin a la tan ansiada búsqueda de la Ensaladera de plata.
Una carrera, muchas lesiones
Lamentablemente, cada vuelta al circuito se veía frustrada por una nueva lesión. A pesar de los dolores y las múltiples operaciones, Del Potro nunca dejó de luchar y continuó atravesando cada uno de los obstáculos que la vida le atravesaba en el medio. Los éxitos seguían a la vista e, incluso, en el 2018 no fueron pocos los que soñaron con Del Potro alcanzando la primera posición del Ranking ATP. El propio tandilense reconoció esta semana que se vio en condiciones de alcanzar el puesto número 1. Aquella temporada, salió campeón del Masters 1000 de Indian Wells y llegó a la final del Abierto de los Estados Unidos (cayó ante Djokovic). La frutilla del postre para un 2018 glorioso fue ascender hasta la tercera posición del Ranking por primera vez en su carrera.

Los años que siguieron fueron un verdadero calvario. Una fractura de la rótula en el Masters 1000 de Shanghai a fines del 2018 y una nueva fractura en Queen’s en 2019 terminaron siendo la gota que rebalsó del vaso. Tras varios meses afuera y muchos procedimientos inefectivos finalmente el argentino tomó la decisión de dejar la actividad tenística. El comunicado oficial lo hizo a través de una conferencia de prensa.
Aún falta que confirme si efectivamente el de ayer fue su último partido como profesional (hay posibilidades de que juegue el ATP 500 de Río). De todos modos, si el partido fue ayer fue el último qué mejor que hacerlo con el calor del público que se pudo acercar al estadio a corear su nombre. «Voy a dejar siempre abierta la ventana del milagro», comentó Juan Martín ayer en lo que quizás fue el último capítulo de una historia de triunfo y superación.
Crédito fotográfico: TycSports/El Universal
