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Huir para salvarse: La odisea en busca de escapar de Nigeria

Henry A. es un hombre que huyó de Nigeria para salvarse de la violencia y el hambre en el país africano. En total, fueron doce días de calvario con el objetivo de salvarse a él y a su familia.

«Decidí irme lejos para sobrevivir», una frase tan cruel como real. Biafra es el nombre que tomó la región sudoriental de Nigeria tras la proclamación de independencia en 1967. Henry A., desesperado por la hambruna y la violencia de aquella zona tomó la decisión de huir a pesar de los peligros que aquello genera.

De todos modos, no era su primera vez. En el año 2020 se subió al timón de Champion Pula, un petrolero que se dirigió a Noruega. No obstante, fue retenido como polizón y enviado de regreso al país africano.

Día a día se cuentan de a miles los ciudadanos nigerianos que optan por huir a otros lugares. Aproximadamente, ya son más de 295 mil los habitantes de Nigeria que decidieron irse de su país en busca de destinos más prósperos.

«He visto gente morir. Decidí irme lejos para sobrevivir», contó al respecto Henry A. De todos modos, la peor parte no es tomar la decisión sino que llevarla a cabo. En la madrugada del 17 de noviembre, le pidió a un pescador que lo acercara al Althini II. Sin embargo, al esconderse bajo la popa se les cayó al mar una bolsa donde tenían probablemente su recurso más importante: el agua.

Aunque suene paradójico, allí encerrados en un lugar rodeados de agua, lo cierto es que en ese momento, perdieron el elemento que podía determinar el éxito de la huida.

«El agua se perdió el primer día. Ese era el problema. No teníamos a quién llamar, el pescador se había ido. Así que nos arriesgamos. Les expliqué a mis compañeros (partió junto a otros dos hombres) que podían aplacar por un tiempo la sed mojándose los labios con agua del mar, sin beberla, a menos que quisieran enfermar. Aun así, la bebieron»

Finalmente fueron 12 días lo que duró la travesía por el océano. Además de la deshidratación, otros de los riesgos que se corre es el de caerse al agua. «El siguiente desafío consistió en soportar el tiempo sin reloj y en un agujero sin luz, donde cualquier intento de asomarse para ver lo que había fuera suponía arriesgarse a caer al océano. Si te duermes y te caes, olvídate», aseguró con contundencia.

Por lo pronto, llegó a España y ya recibió el documento provisional de solicitantes de protección internacional. Además, ya está autorizado a trabajar. Esta es la historia de Henry A. pero también la de muchas personas que también buscan huir de aquellas zonas olvidadas por la mayoría. A diferencia de otros, pudo sobrevivir y contarla.

Crédito: EFE/Salvamento Marítimo

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Leonardo Attina

Soy Periodista Deportivo y estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Me desempeñé como redactor en distintos medios y también como diseñador gráfico. Actualmente soy Community Manager de varias cuentas de 4D Producciones

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